Beneficios colaterales de aprender un nuevo idioma

conversation        Tanto durante la etapa formativa como en la búsqueda de empleo, se enfatiza mucho en la necesidad de aprender idiomas. Tal vez se ha abusado ya en exceso de la citada consigna, pero más allá de la idoneidad o no en lo que a mejora del curriculum se refiere, también hay que destacar los beneficios colaterales que el aprender un idioma tiene:

  • Cuando vas a una academia a aprender un idioma, te relacionas con nuevas personas. Ello ayuda a ampliar tu red de contactos, a que salgas de casa y reduzcas con ello el estrés que te puede generar estar todo el día encerrado.
  • Repasas tu idioma a la vez que vas aprendiendo el nuevo. Lo cotidiano, si no se lee con asiduidad, va dilapidando parte del vocabulario aprendido en la escuela, habituándonos a un circuito cerrado de expresiones que no es nada beneficioso de cara a una posible entrevista (por poner un ejemplo).
  • Se ha demostrado científicamente que el aprendizaje de un idioma tiene beneficios en el cerebro. Aunque cueste más que cuando se es niño, su aprendizaje contribuye a proteger el cerebro, creando una reserva cognitiva que contrarresta el efecto perjudicial del paso del tiempo en las redes neuronales que componen nuestro cerebro.
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Gestionar la búsqueda de empleo sin agobiarnos

En esta entrada, quiero dirigirme a todos los que están en búsqueda de empleo activa, pero muy especialmente a aquellas que se centran demasiado en dicha búsqueda. Sí como lo digo, aquellas que se centran demasiado, esas que no piensan más que en encontrar un empleo todo el día, que no paran de rastrear compulsivamente todas y cada una de las webs de empleo, esas que no hablan de otro tema con amigos y familiares, esas que se están obsesionando y a las que dicha situación lo único que hace es generarles estrés y frustración diaria.

Es totalmente comprensible, que quienes tienen que mantener una casa y hacer frente a una serie de gastos todos los meses se preocupen por no tener empleo. La búsqueda de un empleo debe ser una constante diaria, un ejercicio de obligado paso, pero esto siempre ha de ser dosificado y dentro de un contexto. Leí no hace mucho una frase que decía que “La ansiedad no agota las angustias del mañana, solo agota las fuerzas del hoy”, es por ello que emplear fuerzas hasta la extenuación no nos ayudarán, lo que conseguiremos con esto es cansarnos, frustrarnos y desesperarnos.

“Muy bien, ¿Y qué puedo hacer?” es lo que muchos me estáis inquiriendo… Pues dar a la búsqueda del trabajo su justa medida. Lo primero que debes analizar es todo lo que tienes a tu alrededor y que te es grato: la familia, los amigos, tus aficiones, tu pareja, eso que estás estudiando y que te llena … Eso es lo primordial para ver el “cuadro completo que forma tu vida”. Hay quien tiene trabajo, pero no tiene nada de lo mencionado antes, o le faltan muchas de esas cosas. Sabes que un trabajo es importante, pero no lo es todo en la vida. La salud y la felicidad no tienen precio, pero muchas veces no lo recordamos hasta que nos falta, y es ahí cuando vemos claramente lo que vale el dinero.

Recomiendo seguir las siguientes pautas para no agobiarte en exceso y ver la búsqueda desde otra perspectiva:

  • No pienses todo el día en el asunto laboral. Centrarse en una idea todo el día, genera obsesión y a la larga puede desembocar en una depresión. Rompe ese círculo valorando lo positivo que hay a tu alrededor.
  • No dediques más de dos horas diarias a la búsqueda de empleo. Visita las webs de empleo que quieras, ve a entregar el CV en mano donde creas pertinente, habla con personas que creas que te pueden ayudar, pero una vez alcanzadas esas dos horas desconecta… Tienes la tarea de vivir y disfrutar de todo aquello que te rodea, tu gente, tus aficiones, etc….
  • Fórmate. No sólo en el área laboral que te venga bien para la búsqueda de empleo, sino en todo aquello que siempre te llamó la atención y que tal vez no tuviste tiempo antes de hacer: teatro, fotografía, pintura, música, … Te ayudará a sentirte bien contigo mismo, y si es en un aula con otros alumnos, conocerás gente nueva e interesante, que a su vez te abrirá nuevas puertas en las que poder tocar.
  • Haz ejercicio físico. Anda una hora diaria. Pasea por tu barrio, habla con la gente, husmea en los comercios, diviértete a fin de cuentas. Si tu capacidad física da para correr o ejercicios de mayor carga, pues ponte a ello. La relajación física y mental después de haber gastado esas energías nos ayudarán a conciliar el sueño más fácilmente y así estaremos más descansados y positivos para empezar el día siguiente.
  • Evita todo aquello que te irrita o altera, tanto en lo que a información como personas se refiere. Yo, personalmente, a penas veo las noticias (sólo un par de veces a la semana). Ver como muere gente a diario, roban, maltratan, … estar informado está bien, pero que diariamente se nos bombardee con malas noticias no nos ayuda a estar positivos. De igual manera, hay personas que están todo el día quejándose de lo mal que está todo, poniéndonos faltas, o diciéndonos que hay que hacer las cosas de tal o cual manera. Tú eres tú y tus circunstancias, y es por ello que tú tienes la clave para apuntalar una actitud positiva, independiente y capaz.

Espero de corazón que este pequeño razonamiento os ayude, no sólo en la búsqueda de empleo, sino en todas las áreas de vuestra vida.

Me despido con esta otra frase: “Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante” (Libro Emociones Tóxicas, de Bernardo Stamateas)

El Currículum perfecto debe contener estos 6 aspectos básicos

Aquí os presento una serie de consejos básicos para elaborar un gran curriculum vitae:

Brevedad. El currículum no debe ocupar más de dos folios. Piensa que las empresas reciben montones diariamente, es por ello que el ser demasiado extenso lo hace contraproducente.
 

Perfecta presentación del CV: legibilidad, ortográfia impecable, fotografía de calidad, etc. Ten en cuenta que una buena primera impresión puede hacer que continúe su recorrido o desaparezcas del proceso de selección.
 

Destaca información sobre tus conocimientos: formación y experiencia. Conformalos en bloques ordenados y con una exposición coherente, e intenta entrelazarlos.

 

Da coherencia a las fechas que detallas en tu CV: si perciben incongruencias en este sentido, será siempre negativamente. Trata de ser claro en este sentido.

 

Adecua tu CV a las expectativas de cada oferta a la que optas. Destaca los conocimientos, puntos fuertes y experiencia más relevantes para la oferta de empleo en cuestión. Es ardua la tarea, pero el resultado puede llegar a ser infinitamente superior al de un CV estandarizado.

 

Describe brevemente las funciones realizadas en cada puesto. Tiene tanta importancia (o más) que el cargo que ocupaste. En este aspecto no escatimes en tinta y trata de relacionarlo con el puesto.

El trabajo ni se crea ni se destruye, se transforma.

Todos conocemos aquella afirmación que nos dieron en clase de química y física, y que nos decía que “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Según la ley de la conservación de la energía, se afirma que “la cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía puede transformarse en otra forma de energía”.

Esta corroboración se puede extrapolar a los sistemas de recursos humanos en un plano global, y a los sistemas de relaciones laborales e industriales históricas en general.

El ser humano lleva trabajando desde su mismo origen como especie, y sus diferentes formas de desempeñar las tareas han ido cambiando. Desde la forma en que se transportaba una piedra, hasta la forma en que se dirigía una actividad. Pensemos en una construcción cualquiera: antes el transporte se hacía de forma arcaica, improvisando, con gran carga física, con los medios existentes y con gran cantidad de mano de obra; ahora, basta con utilizar la maquinaria adecuada y el personal cualificado mínimo para su manejo. Las relaciones laborales se basaban en toscos métodos de sometimiento como podía ser el latigazo y la amenaza de muerte, ahora eso no es así (por suerte para todos).

Antes funcionaban muchos sistemas aislados, a los que les costaba muchísimo reconocer su interdependencia (que la tenían). Sobre todo los grandes imperios y monarquías totalitarias hace mucho tiempo, y los regímenes autárquicos en una etapa más próxima. Ahora con la globalización, el sistema es el planeta entero. La globalización requiere de un mercado global, con unas fronteras abiertas en todos los sentidos. El avance tecnológico y logístico que se ha experimentado en el último siglo ha permitido una movilidad tanto de productos como de personas nunca conocidas, y el auge de internet ha permitido que las relaciones entre personas se hayan sucedido a niveles vertiginosos.

Un ejemplo de esa movilidad lo observé en un viaje reciente que pude hacer a Turquía, a Estambul para ser más concretos. De todos es conocido el desplome productivo sufrido en el sector de la construcción en España, ¿verdad? Pues es increíble la cantidad de rascacielos que se están construyendo a la vez en esa ciudad (por encima diré que más de treinta). El trabajo en España ha disminuido, o más bien ha sufrido una transformación profunda. Ya no precisa el empleo de ingente mano de obra para hacer edificios porque no se demanda aquí, pero sin embargo en Estambul es tal la cantidad de mano de obra necesaria en dicho sector, que resulta desconcertante hasta cierto punto. Se ha desplazado en el sistema la necesidad de ese trabajo, y actualmente en España se demanda otra forma de trabajar-producir, y de mano de obra.

Es hora de visionar el gran cambio que se ha dado en este siglo que recorremos y que es, el gran cambio en el paradigma de sistema al que hemos de adaptarnos. Ya nuestros gobiernos nacionales no pueden frenar la rueda de la globalización, sólo pueden concienciar a sus ciudadanos para afrontar los cambios y adaptar como buenamente pueden sus legislaciones.

Dichos cambios requieren de la transformación en las formas de producir, de relacionarse, de afrontar los nuevos retos, de dentro hacia fuera. Esto supone para el nuevo empleado: potenciar habilidades de trabajo, estar alerta ante los cambios que se suceden para convertir amenazas en oportunidades; y finalmente, tomar conciencia de que el único precursor de las mejoras individuales del trabajador para el mantenimiento de su competitividad en este mercado global, ha de ser él mismo. Por lo que termino aconsejándote …

“TRANSFÓRMATE”

¿Por qué ahora el 2.0 en Recursos Humanos?

El mundo en general ha sido totalmente transformado en pocos años. El auge de las nuevas tecnologías de la información y el uso generalizado de internet han empujado a las relaciones sociales a una nueva era más horizontal y democrática, en la que la comunicación ya no fluye en una única dirección sino que se abre y dispersa hacia todos los rincones de la red.

Los recursos humanos, igualmente, han sufrido dicha transformación. En algunos sectores, ésta ha sido tan violenta y abrupta que no han tenido más que cambiar todos los procesos de trabajo que hasta entonces habían tenido: empresas de comunicación (sobre todo prensa escrita), del sector informático (especial atención a empresas de programación, gestión de proyectos, diseño web), etc… Aún son muchos los que mantienen la resistencia que siempre se ofrece ante los cambios, pero lo cierto es que dicha resistencia es inútil ya que la opción de seguir o no, ya no se encuentra en su círculo de influencia.

La primera transformación que internet supuso en el campo de los recursos humanos, era la rapidez con que una empresa podía colgar una oferta de trabajo en una de las famosas páginas de empleo y obtener un número aceptable de candidatos que entrasen en los límites fijados para el puesto. Cosa fácil para un consultor de recursos humanos, pues en un par de pasos, se podía concretar el perfil a buscar:

  •  Acotar con la empresa la formación que debía tener (tanto general como complementaria).
  • Realizar un pequeño cuestionario para prever las preferencias que el empleador tendría a la hora de contratar a dicha persona (experiencia, juventud, cercanía al puesto de trabajo, etc…).

Y con dicha información, publicar la oferta en internet y esperar a que la red atrapase al máximo de candidatos para posteriormente comenzar la laboriosa tarea de cribar los curriculums. Un alto porcentaje caía al no reunir alguno de los requisitos, sin valorar la potencialidad que podría llegar a tener en ningún momento, ni siquiera la situación personal que tal vez lo haya podido alejar del sector en cuestión y los requisitos.

Tras la criba, nos quedamos con los candidatos que cumplían los requisitos y pasamos a descartar en función de las preferencias que quien va a contratar tiene respecto al candidato ideal. Pasamos de un proceso objetivo, a uno que pasa por el prisma subjetivo de las preferencias y que no tiene porqué ir de la mano de la profesionalidad.

Llegados a este punto, nos quedamos con los candidatos “idóneos” y pasan por el último filtro antes de presentarlo a su futuro empleador, la entrevista personal (omito la entrevista en grupo por no dilatar en exceso la entrada del blog). Un par de preguntas obvias sobre el curriculum, algo sobre sus aspiraciones de futuro, observar la claridad y sinceridad de sus respuestas, y decretar si está por fin dentro o pasa al archivador para mejor ocasión.

Todo esto pasó, por suerte, y los profesionales de los recursos humanos tenemos gran parte de culpa en ello:

Como observadores constantes de los cambios que se dan en las relaciones laborales, hemos detectado que internet ya no es unidireccional como hace unos años, sino que las redes sociales han evolucionado hacia el 2.0 haciendo a los candidatos más transparentes y participes de su propio éxito.

Hemos oído alguna historia de una persona que estaba de baja laboral y aparecía en su cuenta de Facebook en tal feria o evento festivo… ¿Verdad? La culpa, del 2.0. Pero más allá de esta situación desagradable en recursos humanos, en el 2.0 se dan otras situaciones de gran importancia y que suele ser beneficiosa para todas las partes:

  • El 2.0 permite tener capacidad casi inmediata para observar si merece la pena realizar la selección de modo interno, a través de un seguimiento de sus propios trabajadores, monitorizándolos y descubriendo auténticos filones de talento en sus propias filas. Tal vez la empresa que pretende aplicar recortes, se lo piense o sólo pueda disminuir el número de personas afectadas, ahorrándose a su vez los costes de un proceso de selección.
  • También hace la búsqueda de candidatos más exactas. Ya no se pesca con red cientos de pececillos, sino que se utiliza un arpón para conseguir a la gran ballena. Por supuesto que es laborioso, pero lo bueno siempre cuesta. En estos procesos, se diferencia de los anteriores en que podías salir a pescar sin saber si te merecería la pena, mientras que ahora vuelves con la presa que salías a buscar. No habrá océano capaz de ocultarla gracias al 2.0.
  • Los trabajadores saben donde se están metiendo y los motiva para identificarse con los valores de su pretendiente. El 2.0 es información multidireccional, al igual que la empresa consigue información sobre el candidato, éste también puede saber qué se habla y opina sobre la empresa, y dar valor a su decisión de entrar a formar parte de la misma o no.

Por todo lo descrito y más, debemos concienciarnos en dar un buen uso a las redes sociales. No falso, pues las mentiras siempre se ha dicho “que tienen las patitas muy cortas” y en cuestiones de trabajo y profesionalidad más. Un uso responsable responde a la idea de saber transmitir los buenos valores que tenemos, y me refiero tanto a empresas como a trabajadores. Una empresa que da mala imagen difícilmente captará a un trabajador de gran talento de otra de la competencia que tenga buena reputación. Igualmente un trabajador que use de forma irresponsable su imagen, lo tendrá muy difícil para que en un proceso de selección serio se le llegue a tener en cuenta.

“Como suele pasar con casi todo, el plato más exquisito si no entra por el ojo será difícil que lo probemos.”

Guía Laboral para las Vacaciones

Aprovecho la llegada del verano para escribir esta entrada que seguro interesa a la inmensa mayoría de aquellos que en breve se zambullen en las vacaciones. Tanto a trabajadores como a empresarios, interesará conocer aunque sea de forma somera, las directrices generales sobre derechos y obligaciones en materia de vacaciones, y así evitar errores que puedan desembocar en conflictos laborales.

En la legislación aplicable en España respecto a esta materia, nos hemos de centrar en el Art. 38 del Estatuto de los Trabajadores y que emana del Art. 40.2 de la Constitución Española (garantía del descanso necesario <<mediante […] las vacaciones periódicas retribuidas>>:

Artículo 38 ET. Vacaciones anuales.

1. El período de vacaciones anuales retribuidas, no sustituible por compensación económica, será el pactado en convenio colectivo o contrato individual. En ningún caso la duración será inferior a treinta días naturales.

2. El período o períodos de su disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones. En caso de desacuerdo entre las partes, la jurisdicción competente fijará la fecha que para el disfrute corresponda y su decisión será irrecurrible. El procedimiento será sumario y preferente.

3. El calendario de vacaciones se fijará en cada empresa. El trabajador conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute. Cuando el período de vacaciones fijado en el calendario de vacaciones de la empresa al que se refiere el párrafo anterior coincida en el tiempo con una incapacidad temporal derivada del embarazo, el parto o la lactancia natural o con el período de suspensión del contrato de trabajo previsto en el artículo 48.4 y 48.bis de esta Ley, se tendrá derecho a disfrutar las vacaciones en fecha distinta a la de la incapacidad temporal o a la del disfrute del permiso que por aplicación de dicho precepto le correspondiera, al finalizar el período de suspensión, aunque haya terminado el año natural a que correspondan. En el supuesto de que el período de vacaciones coincida con una incapacidad temporal por contingencias distintas a las señaladas en el párrafo anterior que imposibilite al trabajador disfrutarlas, total o parcialmente, durante el año natural a que corresponden, el trabajador podrá hacerlo una vez finalice su incapacidad y siempre que no hayan transcurrido más de dieciocho meses a partir del final del año en que se hayan originado.

Lo primero que observamos es que su duración será como mínimo de 30 días al año, lo cual no quita que puedan ser más si por convenio colectivo se establecen más días de vacaciones. He de recordar que el convenio colectivo puede mejorar las condiciones establecidas por la Ley, pero nunca empeorarlas. En ese sentido, la Ley marca los mínimos a seguir y bajo los que no se puede llegar ni siquiera en un pacto entre las partes.

Aquí, me derivo a lo visto en el apartado uno del citado artículo, no se puede pactar el pago de las vacaciones en sustitución de su disfrute. Esto es aplicable a aquellos trabajadores que se sabe van a estar todo el año cubriendo su puesto de trabajo. Si terminan su contrato de duración determinada o son despedidos (aún siendo fijos y sin haber disfrutado su parte proporcional de las vacaciones), sí se podrá (y deberá) remunerar dichos días pendientes de disfrute de vacaciones.

Algo muy importante a tener en cuenta por ambas partes, es que las vacaciones son retribuidas. Puede parecer obvio, pero hay que tener cuidado con lo siguiente:

– La obligación de retribuir está incluida en la misma Constitución, por lo que no se puede obviar de ninguna manera y la no retribución de las mismas o de forma errónea, puede suponer un conflicto no sólo de materia laboral sino incluso de inconstitucionalidad.

– La retribución, ha de ser el salario en sentido estricto. Para ello, hemos de ajustarnos a lo que se entiende por salario estricto en el Art. 26 del Estatuto de los Trabajadores, pues no se considerará salario << las cantidades percibidas por el trabajador en concepto de indemnizaciones o suplidos por los gastos realizados como consecuencia de su actividad laboral, las prestaciones e indemnizaciones de la Seguridad Social y las indemnizaciones correspondientes a traslados, suspensiones o despidos.>>

– Los trabajadores contratados y cedidos por Empresas de Trabajo temporal, suelen tener incluida la parte proporcional de las vacaciones en el precio que cobran la hora, por lo que no es habitual que disfruten de periodos de vacaciones (pues ya han sido retribuidas en la hora pagada por la ETT). Tras la reforma introducida por la Ley 35/2010, se ha suscitado cierta controversia pues la equiparación de derechos de los trabajadores en misión dice que se amplía dicha garantía a las condiciones esenciales de trabajo y empleo que les correspondería de haber sido contratados directamente por la empresa usuaria para el mismo puesto de trabajo; y esto llegaría a afectar también a las vacaciones. Ahí lo dejo, y ya lo veremos más afondo en una entrada que estoy preparando sobre ETT.

¿Cuándo las disfrutaremos o debemos darlas a nuestros empleados?

Su disfrute en principio se deja abierto al acuerdo de las partes, ya que siempre es preferible un acuerdo del tipo ganar-ganar, y así lo insta la norma. En el caso de que no sea posible, no tan sólo por desacuerdo entre trabajador y empleador, sino porque varios trabajadores quieran tener las vacaciones en la misma época del año haciendo inviable la continuidad de la actividad empresarial, es ahí donde la norma nos señala:

– Primero que se pueda hacer desde el mismo convenio la planificación.

– Y segundo, en caso de desacuerdo total, la intervención de la jurisdicción del orden social. La cual de tener que actuar, lo hará en procedimiento “sumario y preferente”. Lo curioso en este apartado, es que contra la decisión del Juez de lo Social no se dará recurso alguno (para no dilatar el proceso más de lo necesario, pues es un asunto de fechas y no de interpretación normativa).

Por último, deseo hacer unos apuntes de gran trascendencia y que aunque se recoja de forma escueta o ausente en el artículo 38 del ET son de suma importancia para evitar conflictos laborales:

– Es importante la precisión legal sobre lo expuesto sobre el trabajador <<conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute>>. El no hacerlo por escrito puede acarrearnos quebraderos de cabeza por formalismos, como siempre digo: todo por escrito siempre queda más claro.

– Sobre el fraccionamiento de las vacaciones, el Art. 8 del Convenio OIT número 132 lo permite, añadiendo que de no haber ningún tipo de acuerdo previsto, una de las fracciones deberá consistir <<por lo menos, en dos semanas laborales ininterrumpidas>>, siempre que se tenga derecho a ese tiempo de disfrute por el tiempo que se lleve trabajando en la empresa.

Espero os haya sido de ayuda y orientación a tod@s esta información.

¡Felices vacaciones y feliz verano a tod@s!

En búsqueda activa de empleo, deben saberlo

Encontrarse en una situación de búsqueda activa de empleo (desempleado) no es una situación agradable, pero es lo que hay y debemos saber cómo gestionarla. Hoy daré algunos apuntes a tener en cuenta para campear la situación tanto desde un plano psicológico como de oportunidades. Psicológico porque es una situación que genera tensiones internas y con los que están a nuestro alrededor (familia principalmente) y de pérdida de oportunidades porque a veces no sabemos generarlas adecuadamente.

Lo primero que quiero que piense toda aquella persona que se halla en búsqueda activa de empleo es lo siguiente: ¿Has hecho bien tu trabajo y aún así la empresa ha prescindido de tus servicios? Si la respuesta es afirmativa, piensa lo siguiente… Tú lo has hecho bien, y no puedes controlar lo que está fuera de tu circulo de influencia por lo tanto no debes sentirte culpable por hallarte en esa situación. Parece que sea fácil, pero asumir este pensamiento y superar la “culpabilidad” de estar desempleado requiere un verdadero examen de autoconciencia y autoconocimiento.

Una vez hemos interiorizado que la situación en la que nos encontramos es la que es, el siguiente punto a tratar es ¿Qué puedo hacer yo para superar esta situación? Aquí debemos ser más rigurosos aún con el examen. Recomiendo realizar de forma personal una matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) desplegando sinceramente sobre la misma todas estas cualidades y posibilidades. No es fácil, y tal vez encontremos barreras difíciles de superar (pero no imposibles).

Una vez detectadas las cosas positivas y los puntos a fortalecer, tracemos un plan personal. Ojo, personal y con unos objetivos marcados y separados. La organización es la base del éxito, querer hacer mil cosas a la vez sin ningún concierto nos llevará pronto a un caos y desesperación que nos hará abandonar el proyecto en que estemos trabajando.

Respecto a la pérdida de oportunidades que mencioné al principio, paralelamente a todas las acciones que hemos mencionado antes debemos dar a conocer la “noticia” de que estamos en búsqueda activa de empleo. A todo el mundo. No es una gran noticia, pero si todo el mundo no lo sabe, tal vez no te tengan en cuenta para cubrir un puesto de trabajo. Un ejemplo muy ilustrativo: “tu amiga y excompañera de Facultad María tiene conocimiento de que en breve buscarán a una persona para cubrir un puesto en su mismo departamento en su empresa, pero María no sabe que estás buscando empleo y por tanto no te lo comentará ni hablará por ti, ni acercará tu curriculum a su empresa”… Triste ejemplo, pero muy real. A veces, la “vergüenza” de decir que estamos desempleados, nos cierra puertas entreabiertas tan cercanas… Aquí uso yo mucho el siguiente refrán y con él cierro la entrada:

“Más vale una vez la cara colorá, que mil veces verde”